jueves, 7 de noviembre de 2019

Poetry Slam Madrid: noviembre de 2019


Como es tradición cada medio año, celebramos un debate electoral.
Riña de bar, juego de egos, carrera por la comandancia paramilitar.
Los debates sirven para comprobar lo mucho que no les importamos.
Cada frase, cada gesto y cada candidato son un salto mortal.
Hay un gran abismo entre nuestra tierra y su Parnaso.
Su rutina electoral es situación anómala.
Que, aquí, la vida es eso que pasa entre recesión y recesión económica.
Solo somos números, papeletas; somos estadística anecdótica.
Y sabemos que la realidad no es como ellos la relatan.

Su tele miente, pudre y envenena. Jamás fue un espejo de ida y vuelta.
Son Bertín, Ana Rosa, El Hormiguero, Susanna y la Sexta;
pantallas de humo, blanqueamiento del fascismo por línea directa.
Que ardan Mediaset y Atresmedia; que, mientras hacen su labor carroñera,
la kelly y el obrero del metal se dejan el alma en la huelga.

Porque hay un conflicto, aunque siempre lo hayan negado.
La calle hierve a cuarenta grados, sea invierno o verano; por una vez, no es el cambio climático.
Son los pensionistas reclamando lo que ya habían luchado.
Es la gente que grita, pelea y protesta: los bomberos, la estiba y el repartidor de bicicleta.
Es la juventud huérfana de futuro, aplastada por el pasado.
Somos un todo ajeno a mítines y despachos: sois proletarias y proletarios,
porque vivís por y para el trabajo asalariado.
Somos la respuesta que nadie jamás nos ha dado.

Contra el obispo de terapias y armarios, contra el general de manifiesto franquista;
contra el Amancio que defrauda, explota y roba la plusvalía.
Es muy sencillo: si te joden, rechistas. Que hay motivos de sobra para que la lucha persista.
Son el homófobo, el rico, el racista, el machista.
Solo las disidencias juntas hacen un pueblo fuerte que pelea por su vida.
Porque quiero a las compañeras libres y siempre vivas;
porque quiero para nuestros padres pensiones y una vida digna;
porque quiero un futuro de gente valiente y que resista;
traigamos solidaridad, apoyo mutuo y cuidados contra la pesadilla.
Me tendréis al lado cuando perdamos la voz, me tendréis al quedarnos sin saliva.
Porque solo hay una salida; solo hay luz en la ofensiva.
Somos la clase con memoria, siempre erguida.

En la calle, iremos con la turba y los apaleados.
Porque es la Ley del Talión y nunca ha sido complicado:
será ojo por ojo cuando vuelen las balas de goma.
Que lo sepan los traidores y los siervos del Estado;
a ellos no los salva ni el blindao ni la furgona.

Queremos cambios más allá de las siglas en la papeleta.
No queremos a Errejón, ni con ni sin Carmena.
Un solo partido socialista es más que suficiente condena.
No más promesas de asalto a los cielos en vano;
el único paraíso será lo terreno, será nuestro.
No más populares ni naranjitos que lo apoyan;
no más banderas españolas, no más joyas, no más Leonor.
Guillotina para la corona, por la gracia de Dios.
No más ultraderecha consentida. Contra el neofascismo, respuesta combativa.
No más políticos a sueldo de empresas.

Sin partidos, sin corbatas, sin Parlamento secuestrado.
Sin debates, sin urnas con destino prefijado.
Metiendo fuego al salón de juego; expropiando a los que tributan fuera;
autogestión en casa, en la ciudad, en la asamblea.
Mano con mano, sin ellos en la lucha y la reyerta.
Que si unimos fuerzas, la vida entera será nuestra.

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